domingo, junio 29, 2008

No al Hegemonismo; Sí al imperio de la ley

(no es el toro de Wall Street!)

Es mucho lo que se ha publicado recientemente sobre el conflicto del Campo versus el Gobierno, pero creo que más importante aún es que son más aún los aprendizajes que podemos - y debemos - extraer de la crisis más grande que ha vivido nuestro país desde Fernando De La Rúa.

Intentaré ser lo más directo posible, ya que la atención del lector es escasa y preciosa ante semejante cauda informativo que nos inunda:
- La sociedad, cacerolazo mediante, ha rechazado el modelo de autoritarismo que se viene ejerciendo desde hace 5 años en Argentina;
- Nada tiene que ver con que CFK sea la presidentA y sea mujer; un Néstor reelegido hubiera sufrido el mismo - o mayor - desgaste;
- El Campo se transformó en portavoz de la población, que dijo claramente BASTA;
- Ante un escenario de crisis, surgieron y reaparecieron nuevas figuras políticas relevantes, dentro y fuera del gobierno: nació De Ángeli, las cuatro entidades agropecuarias (quién sabía, antes del conflicto, que eran cuatro?) cobraron relevancia; Cobos se puso de pie dignamente, los gobernadores disidentes encontraron un ámbito propicio para sus reclamos, se resquebrajó la unidad del PJ y hasta Duhalde volvió.
- El Congreso recobró el protagonismo que nadie recuerda haya tenido en lustros, con una oportunidad histórica de demostrar una separación real de poderes en Argentina.

Si bien políticamente enviar la Resolución 125 al Congreso ha sido el resultado de la búsqueda de una salida decorosa por parte de la Presidenta, es una jugada muy riesgosa y abre ciertos interrogantes sobre los próximos años de mandato de CFK:
- Al enviar las retenciones al Congreso, el gobierno reconoce tácitamente la fuerza de convocatoria del campo (más allá de su reclamo inadecuado en las formas) y el clamor popular en su contra;
- Más allá de la decisión que se tome sobre dicha resolución, resta a verse qué actitud se tomará para futuras decisiones potencialmente conflictivas: ¿se seguirá gobernando por decreto, o se optará por la vía constitucional de entrada? El último enfoque implica un abandono importante de poder (al menos, en la visión K hiperpresidencialista).
- El famoso Pacto del Bicentenario, que iba a ser un simple trámite para el oficialismo, puede transformarse en la suma de todos los males para el Gobierno. El desacato del Campo, sin importar cuán exitoso pueda o no ser, demostró a otros actores sociales que la validez de sus reclamos ya no se decidirá sobre los escritorios K ni a los gritos: si se plantea inteligentemente, y si es un reclamo legítimo o al menos legitimado en parte, la sociedad puede ser una fuerza avasalladora.
- El rol de los medios ha sido el de megáfono de la voluntad popular: el erróneo supuesto de la lealtad incondicional del Grupo Clarín hacia el gobierno de turno puso en jaque la credibilidad de los planteos oficialistas desde el día uno y fue crítico en lograr consenso popular ante un tema desconocido.


Es mi sincero deseo que estas valiosas lecciones del conflicto sean aprendidas por todo futuro gobernante ...

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